martes, 27 de marzo de 2012

Sobre la diversidad sexual.

Buenos días. Quiero aprovechar este medio para atreverme a hacer una humilde reflexión referida a los temas relacionados a la intolerancia actual. Un tema que, a mi criterio, es una enfermedad que va a estrangular cualquier tipo de esperanza de avance social que podamos albergar.
No me interesa hablar de cuestiones leguleyas, ni menos de cuestiones metafísicas que no son mi campo. Prefiero exponer desde la calidad del escritor culturalista que pretendo ser, para hacer una critica al argumento anclado en el naturismo de las relaciones humanas, especialmente sexuales. Probablemente no voy a hacer cambiar de opinión a nadie que se suscriba a este pensamiento, pero sí quiero hacer ver lo profundamente triste de esta concepción. Porque el pensar que las relaciones sexuales se agotan en el concepto de reproducción y en el coito, demuestra desprecio por los sentimientos y afectos humanos. Las lesbianas no pueden tener nada que pueda considerarse un coito en términos formales (y animales), los paralíticos y todo tipo de eunuco funcional, tampoco. Pero sí pueden tener relaciones sexuales.
El sexo es una necesidad humana inalienable, como el comer o el dormir. Un beso es solo un beso, y una caricia es solo una caricia y un coito es solo un coito, la mayoría de las veces. Pero aveces, son más que simplemente eso.
Las relaciones de pareja son una experiencia diversa y unica en cada caso, fundada en la búsqueda del ser humano de no estar solo, en la necesidad de experimentar algo más allá de la fría experiencia utilitaria de la vida, de experimentar amor, que es, lo digo a titulo personal, la experiencia más compleja y rica a la que podemos acceder.

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