lunes, 30 de abril de 2012

Rabia

Este fin de semana alguien me contó que su hermano, líder de una obra social en una población, después de 17 años de servicio a los demás, se notaba decepcionado, frustrado, rabioso con el mundo y hasta con su familia y cercanos. Y yo pensé en primera instancia: "¡Qué horror!¡¿cómo es posible?! ¿Dónde está la paz del Señor, dónde el dar la otra mejilla?". Pero al final lo único que termine diciéndole fue :  "Lo entiendo".
Es que... a bajeza, la inmundicia, el egoísmo engendran rabia en los justos. Esa rabia se está acumulando hace rato. Y por justos no quiero decir indignados, protestantes profesionales ni "luchadores sociales". Quiero decir los que llevan la verdad en el corazón y tienen los ojos abiertos.Y esa verdad es que esto ya no da para más y es necesaria una limpieza.

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