lunes, 23 de julio de 2012

Antopopolis.


Antropopolís.
El urbanismo progresista ha suscitado una crítica radical que apunta, a la vez, a lo arbitrario de sus principios y a su despresio por las realidades concretas a nivel de ejecución.  Esta crítica pretende reintegrar el problema urbano a su contexto global, y parte de las informaciones que proporsiona la antropología descriptiva.
Esta critica, que podríamos calificar de humanista, se ha desarrollado fuera del marco especializado de los urbanistas y de los constructores.  Es obra de un conjunto de sociólogos, historiadores, economistas, juristas y psicólogos pertenecientes por lo general a los paises anglosajones. 
Su carácter empirico y la variedad de los angulos desde los que ha sido abordada dejan adivinar su coplijidad.  




El urbanismo de la continuidad:




La más antigua de las corrientes trata de definir el contexto concreto del establecimiento humano con ayuda del mayour numero posible de sectores de la realidad; esos mismos sectores son considerados en su dimensión historica y se presentan unidos entre sí por una temporalidad concreta y creadora a la que su papel aparente relaciona con el concepto de Bergson. 




El promotor de esta formula, el escoces Patrick Geddes. Biologo de formación, se dedicó posteriormente a la historia, a la sociología y al estudio de las ciudades.  Pero su pensamiento quedaría marcado por la idea darwinista de evolución y por la imagen del organismo vivo, en la doble correlación de sus funciones entre sí y con el conjunto del medio. 




Ante el desarrollo desequilibrado de las grandes ciudades industriales, ante el caracter utópico y apriorísta de los planteamientos reformistas del preurbanismo, unos diez años antes de que el urbanismo progresista hubiera comenzado a concebir y a realizar sus ciudades teóricas para un hombre teorico, Geddes afirma la necesidad absoluta de reintegrara al hombre concreto y completo a la formulación de la planificación urbana, para Geddes un proyecto de creación urbana (remodelamientos de barrios ya existentes o creación "ex nihilo")  no puede escapar a la abstracción sino va precedido de una vasta investigación dirigida al conjunto complejo de los factores que pone en juego. "Es el momento en el que el geografo debe colaborar con el higienista, y ambos con el sociólogo de lo concreto." Este es el método de los sociolgical surveys, que recurre en igual medida a la economía, a la demografía y a la estética y evita que algún sector de lo real se vea privilegiado.  Ya que según Geddes, "los urbanistas están acostumbrados a pensar en el urbanismo en términos de regla y de compás, como una materia que debe ser elaborada únicamente por los ingenieros y los arquitectos y destinada a los ayuntamientos.  Pero el verdadero plan... es la resultante y la flor de toda la civilización de una comunidad y de una época".




La historia desempeña en Geddes un papel capital.  Su sentido agudo del presente se corresponde con un sentido no menos agudo del pasado.  Su vitalismo se vigoriza merced a la incorporación de elementos evolucionistas.  Si la creación de nuevas aglomeraciones da por conocido cada uno de los sectores de la realidad presente, esos sectores a su vez, no son intelegibles a la luz del pasado cuya huella llevan.  Bajo la  forma de historia de las ideas, de la instituciones y las artes, la integración del  pasado al proyecto urbanistico es, pues, indispensable.  Sin embargo, no hay que confundir la posición de Geddes con la de los urbanistas culturalistas.  Ciertamente, Geddes valora también el pasado que considera como un patrimonio, como la base misma en la que el presente se alimenta y hunde sus raices; pero no deja de comprender la irreductible originalidad de la realidad contemporanea, su caracter específico: el hoy es un desarrollo y una transformación del pasado, no su repetición. En resumen, en lugar del tiempo especializado y abstracto de los culturalistas, encontramos aquí una temporalidad concreta y creadora. 
Esta temporalidad, por definición escapa a toda previsión.  Igualmente, cuando town-planner haya reunido toda la documentación previa que se requiere,  los caracteres de aglomeración por crear no se le impondrán sin más.  Solo los descubrirá a través de un esfuerzo de intuición, "de simpatía activa hacia una vida esencial y características del lugar de que se trate", lo que equivale precisamente a la aprehensión de la temporalidad concreta.  Semejante planteamiento metodológico suprime el recurso al modelo.  No hay una ciudad tipo de porvenir, sino tantas ciudades como casos particulares. 

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