viernes, 13 de julio de 2012

La ciudad como discurso.


La ciudad, la urbe, la metrópolis, es pensada siempre bajo su condición de lugar, sin que se pondere suficientemente que tal obra humana es, eminentemente una producción simbólica.


Una ciudad es, desde luego, un producto, un objeto, pero ¿de qué índole?  Ciertamente no es, solo, el resultado de una praxis social.  La ciudad es un ámbito donde se advierte a lo o humano pues involucra una praxis que configura sentido, que ordena, que asimila, reparte a los hombres dentro de la ciudad concreta, es decir, dentro de un orden, que es la metonimia de una ciudad infinita, la cultura. 


Deconstruir una ciudad como dispositivo, exige una atenta lectura de dos registros diferentes: en primer lugar, analizar los textos que ha interrogado el secreto de la lengua y la significación, los que han sacado posteriormente un registro inasible y temerario, el codigo de la urbe, las palabras caligrafiadas en el cemento y aire, que saturan una cadena sintagmantica que hasta ahora no ha hecho sino ocultar el susurro de su voz. 


Juan Samuel  Lopez Muñoz.



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