domingo, 26 de agosto de 2012

Gramsci: Politicidad del espacio.

La teoría del Italiano Gramci, parte desde la base de que cada individuo se encuentra determinado en su accionar por estructuras previamente dadas, desarrolladas a lo largo de la historia, estas estructuras se manifiestan en la institución del Estado y  las clases dominantes.  Cada individuo nacido en la sociedad es deudor de estas estructuras de poder.
El Estado moderno  en  Gramsci no cumple un papel acotado a la violencia y la coacción fisica sobre los gobernados o la amenaza constate de represión.  También tiene la participación principal en la reproducción del sistema, sanjando conflictos de interés entre los individuos, proveyendo a los servicios basicos, como salud y protección y entregando a los niños educación formal, que les permita aprender los principios y la instrucción  básica que le permitan desrrollarse dentro de la sociedad.  Para el autor italiano, en el Estado capitalista se prioriza la reproducción del capital por sobre la reproducción de la vida.     
En la reproducción se juega el futuro de un tipo de la hegemonía de una clase por sobre otra, por eso es tan importante que el Estado cumpla bien su papel educador sobre la sociedad.  Este consiste en hacer de los valores e intereses  que conciernen a la clase dominante los del resto de las clases y de toda la sociedad. Una clase o un grupo determinado abandona voluntariamente sus intereses inmediatos y asume voluntariamente los intereses y la identidad de la clase dominante.  En el caso de esta investigación es relevante, la tesis de que se infiere en algunos textos acerca del abandono de la dimensión política del territorio, o sea, la indiferencia de los vecinos  hacia las problemas de su barrio o comuna. ¿A quién le conviene esta despolitización del territorio? 
Ernesto Laclau, investigador del pensamiento de Gramsci, sostiene que en el concepto de hegemonía no hay implícito una supuesta falsa conciencia, como si hubiese una verdad dada y trascendental la cual debe ser debelada,  sino lo que se llamaría una guerra de posición.  Acá, aclara, que  no se trata de militarizar la teoría, sino más bien de desmilitarizar la guerra.  Una guerra permanente en el campo de la cultura, la política, etc.,   por movilizar la eje de la reproducción social, desde la reproducción del capital, hacia la reproducción de la vida, por ejemplo. 
Finalmente el campo de lucha es la historia en si misma, Laclau le llama el "historisismo total".  La base de toda conformación es la historia, todas los campos del desarrollo, la economía, la ciencia, la cultura, la política o el urbanismo están sometidas en ultima instancia a la historia particular que las precede. De esta forma, cada sociedad o cultura tiene sus propias particularidades y devenires.  No existe una teleología, un mundo ideal particular para toda la humanidad.  Solo hay contingencia, dice Laclau, no hay leyes que predeterminen o permitan predecir los acontecimientos sociales. En este sentido la "guerra de posiciones" es pura praxis que pretende generar solidaridades a partir de entre grupos sociales para generar un bloque historico, cultural y político que se oponga a la cultura dominante.     
     

miércoles, 22 de agosto de 2012

globalización e identidad.

Para Carlos De Mattos, la globalización, como nueva etapa del capitalismo, es parte determinante de la configuración de la ciudad actual, tanto a nivel de estructuras productivas y lo que los mercados de trabajo le exigen a la ciudad, como también por las nuevas tendencias residenciales que han venido apareciendo.

El capitalismo globalizado, terciarizado, informacional, como lo llama tambien De Mattos, ha transformado, en los países que se han hecho parte de este proceso, drasticamente el mercado de trabajo en relación al modo fordista más clásico, introduciendo a nuevos trabajadores técnicos y profesionales en arias de información y servicio, lo cuál en primera instancia eleva los ingresos de una capa media emergente, transformando el nivel de vida y siendo factor determinante los cambios experimentados por muchas ciudades del mundo, en las ultimas décadas.

Este grupo de asalariados cualificados que ingresa al mercado de trabajo, se convierte rápidamente en el cliente objetivo por excelencia de los numerosos proyectos e inversiones inmobiliarias que se generan producto de la liberalización del mercado de suelos.

Pero esta ecuación no funcionará por si sola, para llevar a cabo una "revolución urbana", será necesario un proceso sociocultural que valla de la mano a las transformaciones económicas relacionadas al mercado de trabajo. Construir un imaginario colectivo relacionado con grupos y solidaridades culturalmente establecidos.

Como ya habíamos dicho, la globalización produce transformaciones culturales que dividen la estructura social a la vez que genera nuevas solidaridades a partir de conocimientos, codigos, lenguaje, etc., pero estos a su vez deben ser impulsados y capitalizados, tanto por la publicidad como por los medios de comunicación asociados a esta. El objetivo es que los individuos se sientan identificados con cierto imaginario social y adopten una conducta en consecuencia a este y que finalmente adquieran los productos que les suponga llevar cierto modo de vida, en este caso propiedades inmobiliarias que poseen algunas características determinadas, precios, ubicación (pueden estar alejadas espacialmente de los centros donde normalmente se trabaja y se compra, pero poseer buenos accesos a estos), y principalmente seguridad.

Precisamente otro factor importante en las transformaciones que ha experimentado la ciudad, según diversos autores, a sido la seguridad. Nestor Garcia Canclini, el antropologo Argentino radicado en Mejico, nos dice: "en una temporada puede ser -como ocurrió hace unos años- que el tamaño de la ciudad, la oposición entre el centro y la periferia, el gigantismo amenazante sean esos ejes. Actualmente, los imaginarios van más asociados a la seguridad o la inseguridad, o a la relación entre los nativos y los migrantes."

La seguridad, nos dice María Elena Ducci, es el eje principal de la publicidad inmobiliaria, y la cuál encuentra sustento en el miedo, el cual a su vez encuentra soporte tanto en experiencias reales de los individuos con la delincuencia y la violencia urbana, tanto como en la constante campaña política y el sensacionalismo de ciertos medios de información. Un cierto negocio del miedo, el cual logra capitalizar, en este caso, la industria inmobiliaria y otros sectores.

La situación específica de la Región Metropolitana de Santiago en los últimos años a sido muy paradigmatica de todos estos procesos de globalización, informacionalización, flexibilización de la economía, etc., además de experimentar un notorio proceso expansivo de su territorio urbano, vía la liberación del mercado de suelo al no considerarlo un recurso escaso. Los grandes proyectos inmobiliarios han tendido a situarse, cada vez más, en los margenes de la ciudad bajo la promesa publicitaria de seguridad y tranquilidad. De hecho, las comunas de mayor construcción de nuevas viviendas y proyectos inmobiliarios han sido comunas de la periferia tales como Las Condes y Puente Alto. Esta ultima comuna según el censo de 1992 y el de 2002 tuvo un incremento explosivo del 93,5% y según las proyecciones el incremento debería seguir de la misma forma para el censo de 2012. El aumento de población ha tenido relación con ciertas políticas habitacionales aplicadas en dictadura, entrega de viviendas sociales a familias de escasos recursos, provenientes de diferentes sectores de Santiago y el negocio inmobiliario, con proyectos de edificios, grandes villas y condominios cerrados, han constituido lo que se suele llamar una "comuna dormitorio". A pesar de que el equipamiento comercial de tiendas y servicios, un mall, la llegada de la linea del metro la han ido constituyendo en un centro de desarrollo cada vez más independiente, el carácter de la comuna sigue siendo residencial, según Rodrigo Hidalgo en Ciudad Vallada.

Uno de los ejes problemáticos de esta investigación es el fenómeno de la polarización en la comuna y en la villa que específicamente nos servirá de muestra. La desintegración y la desigualdad, o sea la dualización entre ciudad global y ciudad local marginada e insegura, son el principal obstáculo para que muchas ciudades se reubiquen en esta nueva etapa de desarrollo. Señalan Borja y Castells que un alto riesgo de la globalización es que se haga solo para una élite: "Se vende solo una parte de la ciudad, se esconde y se abandona al resto", escribe Nestor García Canclini en su libro La Globalización Imaginaria. De esto infiere la pregunta ¿Es Puente Alto una comuna polarizada? En esta investigación se intentará una aproximación a esta pregunta a partir de las discontinuidades y rejas que cierran los pasajes en las villas de Puente Alto.

Los proyectos residenciales en Puente Altos seguún De Mattos, Hidalgo y Ducci están en un proceso orientado al abandono del espacio publico, el encierro y la incomunicación vecinal y ciudadana. Donde predominan el edificio de departamentos y el condominio cerrado en los margenes de la comuna. Una visión de “comuna dormitorio”, o sea, de marcado carácter residencial, dependiente y funcional al sistema ciudad de la región metropolitana.

Este proceso la vida comunal, la participación , las relaciones sociales, la cultura produciendos e una idiferencia territorial o desterritorialización de las identidadades.

Un individuo determinado que reside en un departamento o condominio cerrado puede tener relación con sus vecinos pero no tener ninguna relación de identificación con los problemas de su comuna.

La teoría del Italiano Gramci, parte desde la base de que cada inidivuo se en encuntra determinado en su acciónar por estructuras previamente dadas, desarrolladas a lo largo de la historia, stas estructuras se manifiestan en instituciones con el Estado y en las clases dominantes. Cada individuo nacido en la sociedad es deudor de estas estructuras de poder en las cuales son aprende valores a traves de la educación formal y los medios de comunicación masivos que lo hacen obedientes y con predisposición a al poder. La dominación no tienen necesariamente economico o religioso, o ningun tipo, sino que es un bloque historico formado por guerras, represión, valores morales, instituciones, discursos, etc. La hegemonía consiste en esto, que los individuos obedezcan dosilmente las determinaciones del poder, sin haber de por medio coacción directa y fisica.

Los vecinos de la comuna de Puente Alto, de los ultimos años, según lo que informan varios autores, pareciera asumir algunos discursos de poder que establecen en primer lugar que la comuna tiene una función “dormitorio”, o sea, un territorio sin problemas politicos y culturales propia y especificamente le competan a ellos. Y por otro lado la utilización del miedo como elemento comercial y politico…

martes, 21 de agosto de 2012

María Elena Ducci - Opinión

Puente Alto en un nuevo escenario.

La seguridad, nos dice Ducci María Elena Ducci, es el eje principal de la publicidad inmobiliaria, y la cuál encuentra sustento en el miedo, el cual a su vez encuentra soporte tanto en expericiencias reales de los individuos con la delincuencia y la violencia urbana, tanto como en la constante campaña política y el sensacionalismo de ciertos medios de información. Un cierto negocio del miedo, en el que en este caso logra capitalizar la industria inmobiliaria y otros sectores.
La situación especifica de la Región Metropolitana de Santiago en los últimos años a sido muy paradigmatica de todos estos procesos de globalización, informacionalización, flexibilización de la economía, etc., además de experimentar un notorio proceso expansivo de su territorio urbano, vía la liberación del mercado de suelo al no considerarlo un recurso escaso. Los grandes proyectos inmobliarios han tendido a situarse, cada vez más, en los margenes de la ciudad bajo la promesa publicitaria de seguridad y tranquilidad. De hecho, las comunas de mayor construcción de nuevas viviendas y proyectos inmobiliarios han sido comunas de la perifieria tales como Las Condes y Puente Alto. Esta ultima comuna según el censo de 1992 y el de 2002 tuvo un incremento explosivo del 93,5% y según las proyecciones el incremento debería seguir de la misma forma para el censo de 2012. El aumento de población ha tenido relación con ciertas políticas habitacionales aplicadas en dictadura, entrega de viviendas sociales a familias de escasos recursos, provenientes de diferentes sectores de Santiago y el negocio inmobiliarios, con proyectos de edificios, grandes villas y condominios cerrados, han constituido lo que se suele llamar una "comuna dormitorio". A pesar de que el equipamiento comercial de tiendas y servicios, un mall, la llegada de la linea del metro la han ido constituyendo en un centro de desarrollo cada vez más independiente, el carácter  de la comuna sigue siendo residencial, según Rodrigo Hidalgo en Ciudad Vallada. 
Uno de los ejes problemáticos de esta investigación es el fenómeno de la polarización en la comuna y en la villa que específicamente nos servirá de muestra. La desintegración y la desigualdad, o sea la dualización entre ciudad global y ciudad local marginada e insegura, son el principal obstáculo para que muchas ciudades se reubiquen en esta nueva etapa de desarrollo. Señalan Borja y Castells que un alto riesgo de la globalización es que se haga solo para una élite: "Se vende solo una parte de la ciudad, se esconde y se abandona al resto", escribe Nestor García Canclini en su libro La Globalización Imaginaria.  De esto infiere la pregunta ¿Es Puente Alto una comuna polarizada?  En esta investigación se intentará una aproximación a esta pregunta a partir de las discontinuidades y rejas que cierran los pasajes en las villas de Puente Alto. 

 
    

Fragmento de "La globalización imaginaria."

La desintegración y la desigualdad, o sea la dualización entre ciudad global y ciudad local marginada e insegura, son el principal obstáculo para que muchas ciudades se reubiquen en esta nueva etapa de desarrollo.  Señalan Borja y Castells que un alto riesgo de la globalización es que se haga solo para una élite: "Se vende solo una parte de la ciudad, se esconde y se abandona al resto" (Borja y Castells 1997: 185).  Varias ciudades de Estados Unidos experimentaron este problema de inseguridad que en años pasados afectaron a su imagen a la vez con políticas especificas de reordenamiento intenso (no siempre democrático) y mediante el desarrollo de ofertas artísticas y culturales que configuran espacios urbanos de alto atractivo.  En las megapolis de Asia y América Latina las crisis económicas y el adelgazamiento de los Estados han reducido la posibilidad de mejorar los servicios y la seguridad, movilizar nuevos recursos económicos con vista a renovar y expandir su vida urbana y su proyección externa.  Aumenta el desempleo, especialmente en las nuevas generaciones.  

lunes, 20 de agosto de 2012

Globalización y Subjetividad.

Para Carlos De Mattos, la globalización, como nueva etapa del capitalismo, es parte determinante de la  configuración de la ciudad actual, tanto a nivel de estructuras productivas y lo que los mercados de trabajo le exigen a la ciudad, como también por las nuevas tendencias residenciales que han venido apareciendo.
El capitalismo globalizado,  terciarizado, informacional, como lo llama tambien De Mattos, ha transformado, en los países que se han hecho parte de este proceso,  dramáticamente el mercado de trabajo en relación al modo fordista más clásico, introduciendo a nuevos trabajadores técnicos y profesionales en arias de información y servicio, lo cuál en primera instancia eleva los ingresos de una capa media emergente, transformando el nivel de vida y siendo factor determinante de los cambios de experimentados por muchas  ciudades del mundo, en las ultimas décadas. 
Este grupo de asalariados cualificados que ingresa al mercado de trabajo, se convierte rápidamente en el cliente objetivo por excelencia de los numerosos proyectos e inversiones inmobiliarias que se generan  producto de la liberalización del mercado de suelos.  
Pero esta ecuación no funcionará por si sola, para llevar a cabo una "revolución urbana", será necesaria un proceso sociocultural que valla de la mano a las transformaciones económicas relacionadas al mercado de trabajo.  Será necesario construir un imaginario colectivo relacionado con grupos y solidaridades culturalmente establecidos.  
Como ya habíamos dicho, la globalización produce transformaciones culturales que dividen la estructura social a la vez que genera nuevas solidaridades a partir de conocimientos, codigos, lenguaje, etc., pero estos a su vez deben ser impulsados  y capitalizados, tanto por la publicidad como por los medios de comunicación asociados a esta.   El objetivo es que los individuos se sientan identificados con cierto imaginario social y adopten una conducta en consecuencia a esta y que finalmente adquieran los productos que les suponga llevar cierto modo de vida, en este caso propiedades inmobiliarias que poseen un algunas características determinadas, precios,  ubicación (pueden estar alejadas espacialmente de los centros donde normalmente se trabaja y se compra, pero poseer buenos accesos a estos), y seguridad. 
Precisamente otro factor importante en las transformaciones que ha experimentado la ciudad, según diversos autores a sido la seguridad Nestor Garcia Canclini, el antropologo Argentino radicado en Mejico,  nos dice: "en una temporada puede ser -como ocurrió hace unos años- que el tamaño de la ciudad, la oposición entre el centro y la periferia, el gigantismo amenazante sean esos ejes. Actualmente, los imaginarios van más asociados a la seguridad o la inseguridad, o a la relación entre los nativos y los migrantes."
La seguridad, nos dice María Elena Ducci, es el eje principal de la publicidad inmobiliaria,   y la cuál encuentra sustento en el miedo, el cual a su vez encuentra soporte tanto en expericiencias reales de los individuos con la delincuencia y la violencia urbana, tanto como en la constante campaña política y el sensacionalismo de ciertos medios de información. Un cierto negocio del miedo, el cual logra capitalizar, en este caso,  la industria inmobiliaria y otros sectores.

jueves, 16 de agosto de 2012

Algunos aprontes teóricos.



La relevancia sociológica de esta investigación consiste en develar algunas relaciones especificas entre espacio y subjetividad, poniendo de manifiesto lo relevante que es la configuración del espacio urbano para la sociología, como escenario en el que los actores sociales se desenvuelven produciendo y reproduciendo la vida social. 
Esto a su vez no puede sino implicar la relevancia para el urbanismo como disciplina teórica y practica, de una perspectiva sociológica que imponga ciertos objetivos relacionados con el desarrollo social y el bienestar. 
Las instancias resolutivas en especial en áreas de desarrollo urbano tan acelerado como la Región metropolitana de Chile y más específicamente Puente Alto, uno de sus territorios más álgidos en este aspecto, no deberían gestionar sin una perspectiva sociológica, si pretenden un desarrollo eficiente en tanto que no solo producción, sino también reproducción de la vida social. 
La responsabilidad de la sociología es la producción de conocimientos que permitan a las instancias resolutivas proceder en la vida pública de manera adecuada, resguardando el equilibrio, el desarrollo y el bienestar social.  En este sentido la sociología urbana debe poner en cuestión la forma en que se ha generado el desarrollo urbano y con ello diversos problemas sociales, tales como el crimen, el tráfico y consumo de drogas, el desempleo, etc.  Problemas en que podrían estar implicados los criterios urbanísticos, por ejemplo el caso de un territorio urbano segregado socialmente.  La sociología no solo debería en este caso diagnosticar el problema sino que debe generar conocimientos que permitan reducir estas problemáticas. 
Lo que se pretende en el fondo probar en esta investigación es que la configuración espacial, no es inocente ni circunstancial a los problemas sociales, sino parte constituyente de la sociedad, de la forma en que experimentamos la vida social y nos relacionamos. 
Por lo pronto se intentará comprender el desarrollo urbano a través de categorías sociológicas de diferentes corrientes, pero cruzadas por el concepto de reproducción cultural.  Esto significa sacar el desarrollo urbano del campo de la objetividad técnica y situarlo en el de lo propiamente político, del debate, del litigio, de la dialéctica y la posibilidad. 
Este ejercicio no se trata  de forzar los conceptos, sino de intentar develar el lugar más apropiado para ellos.  El desarrollo urbano es una actividad humana y debe estar abierta a la posibilidad del ingreso de las fuerzas sociales, para que la determinen y orienten en su devenir. 
Es relevante para una investigación sociológica del desarrollo urbano, comprender el concepto de urbanismo, pues en el se albergan modelos teóricos que dan cuenta de causas y variables del desarrollo urbano.
Estos modelos, escuelas, tendencias, se encuentran ligados y relacionados a corrientes científicas, políticas, e ideológicas que son propiamente objetos de la sociología, como aquí se entiende.
Veremos que tras el urbanismo se hayan implicitas relaciones sociales, políticas (en tanto que poder) que conviven y se enfrentan, transformando la propia disciplina o campo de estudio. 
La disciplina que estudia el fenomeno urbano nace con mucha posterioridad al fenomeno en si, incluso a la expresión más moderna de este, la ciudad industrial (fenomeno que data desde las llamadas revoluciones burguesas) 
La planificación, los criterios de transformación y desarrollo estuvieron a cargo ya sea de las fuerzas de mercado, sociales y de corrientes políticas y filosóficas,  que mostraron preocupación por este tema, a las que se las denomina preurbanistas.  Dentro de esta categoría encontramos a autores tales como Robert Owen, Charles Fourier, Victor Considerant, Étiene Cabet, Pierre-Joseph Proudon, entre otros.  Estos autores fueron la semilla de la disciplina ya más especializada, aparecida en el siglo XX.
De hecho el concepto “urbanismo” nació con Ildefonso Cerda. En el año 1867, publicó su Teoría General de la urbanización. Explicó en esa palabra una materia nueva, un fenómeno reciente. Es así como la palabra urbanismo no figuró en ningún diccionario occidental, antes del siglo veinte. 
El fin de la primera guerra mundial y la necesidad de reconstruir ciudades afectadas por ésta, fue lo que impulsó la especificación y especialización de criterios de la orientación del desarrollo urbano.  Se pasó de criterios ideológicos a criterios técnico-científicos, o dicho de otra manera:  un criterio unificado, coherente en sus métodos y objetivos. Estos criterios predominaron tanto en la Europa capitalista como en la socialista, incluyendo a la Unión Sovietica.  Un urbanismo que se resume en la idea y fin de "progreso".  Tony Garnier, Walter Gropius, Le Corbusier y el ruso Stanislav Gustavovich Strumilin, fueron algunos de los representantes de esta tendencia. 
El interés de los urbanistas del siglo XX se trasladó de las estructuras económicas y sociales  hacia estructuras técnicas y estéticas.  El urbanismo pasó del patrimonio de los historiadores, economistas o políticos al de los técnicos especialistas, generalmente arquitectos.
No se trata solamente de un producto de alguna revolución material objetiva, en tanto que el hecho, de la entrada del acero y el cemento a las posibilidades urbanísticas, sino que de el intento de la apropiación del concepto de modernidad en toda su dimensión, tanto en las eficacias que permiten los métodos de estandarización y mecanización, como el de los conceptos esteticos extraidos de las artes de vanguardia de la época (cubismo y movimientos relacionados).
Hay en esto la pretensión de reducir  los objetos de cualquier naturaleza a la racionalidad del hombre que es la unidad básica del progresismo.  Stanislas Gustavovitch Strumilin lo expresa de la siguiente manera:  "Nuestra tarea no consiste en estudiar la economía, sino en transformarla. No estamos atados a ninguna ley(...) La cuestión de los ritmos está sujeta a la decisión humana.".  De esta misma manera la ciudad debe ser entendida como un producto de la razón, un proyecto con el objetivo de alcanzar, por medio del control de cada proceso,  la maximización y perfeccionamiento de cada hombre.
Según el esquema desarrollado por Francoise Choey para explicar los principales conceptos del urbanismo, en la antitesis del urbanismo progresista se haya el culturalismo, cuya columna bertebral es la puesta en cuestión, concepto por concepto de lo que se entiende por ciudad.
El urbanismo culturalista propone que cada proyecto antes de estudiar y de pensar en las posibilidades y problematicas del individuo o la persona se haga sobre los de las relaciones sociales y la comunidad.  Desde este punto de vista podríamos rastrear una fuerte influencia de la filosofía hegeliana o la fenomenología, ya que se apuntaba a comprender lo cualitativo en tanto que metodos y objetivos.  El espíritu y la totalidad estetica de aquello que llamamos ciudad.
Otros autores que pudieron influenciar esta concepción fueron Victor Hugo o Mellarme, ya que sus escritos están cruzados fuertemente por algo similar a la nostalgia de un mundo en que predonminan los conceptos esteticos, artisticos; los ethos, la dignidad etc.  Conceptos luego desarticulados por la fragmentación y el calculo moderno.
Los primeros promotores del urbanismo culturalista fueron ensayistas del siglo XIX que provenían de diferentes áreas y con diferentes motivaciones, ya sea Augusto Welby Northermore Pugin (1812- 1852), un arquitecto inglés, no solo nostalgico de las formas sino de los valores premodernos, relacionados con la religiosidad cristiana.
John Ruskin (1818- 1896) proveniente de la filosofía y la critica artistica.
William Morris disipulo de Ruskin, pero con una vocación más politica, ligada al socialismo y el concepto de "comunidad".
El urbanismo culturalista, propiamente, surge a principios del siglo XX, antes que el urbanismo progresista, como escuela.  Con autores como Camilo Sitte, Evenezer Howard y Ray Menurwin.  Su fuerza sigue siendo la critica al progresismo y la modernidad que fundamenta la ciudad industrial.  Su gran propuesta es la "ciudad jardin", cuyas principales caracteristicas serían el predominio de lo estetico cultural por sobre lo productivo.  El enriquecimiento humano (ético) de la comunidad por sobre el material.
Patric Geddes fue un biólogo escoses que estudió el urbanismo y el fenómeno urbano desde el puto de vista de la evolución y de la teoría biologica de la selección natural, criticó el urbanismo progresista por su falta de consideración por los factores humanos.
Para el la ciudad es una obra humana, pero, por lo mismo, no le pertenece a ningún proyecto filosófico, político determinado. La ciudad es una experiencia que el ser humano ha vivido desde mucho antes de la era moderna, de hecho es tan antigua como las primeras civilizaciones.
Por otro lado, más allá de la nostalgia y los impedimentos facticos, de diferente índole (sociales, económicos, políticos) que  encontrará una propuesta tan revolucionaria y ambiciosa como la Ciudad jardín, el culturalismo sacó a la superficie las limitaciones de la visión progresista de la ciudad.
La cultura y la ciudad son indisosiables la una de la otra, la ciudad implica irreductiblemente estética, arte, creatividad, religiosidad, etc., es el espacio por definición del desarrollo de la conciencia humana.
Este autor muestra la ciudad como un objeto complejo por definición (informacional, dinamico y mutable) los objetivos de su análisis están más relacionados con la epistemología de la comprensión que con el conocimiento acabado.
El urbanismo por tanto, sin dejar de ser una disciplina independiente, un cuerpo teórico definido, deberá pedir prestado conceptos de las ciencias sociales.  A su vez la propia ciudad se convierte en objeto de estudio sociológico.
La ciudad ha sido en todas sus faces históricas, un espacio de intercambio y de flujos de información de todo tipo, que son expresión de lo que llamamos cultura, algo cuyo contenido aparece como inaccesible desde un punto de vista técnico.
Como lo entendía Max Weber, el  hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, habría que considerar aquí que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones.
Y en este sentido decir que la ciudad o el espacio urbano está ligado a determinantes culturales significa que su naturaleza no está al servicio de un poder específico sino a cargo de diversos grupos y actores sociales que dialogan, se enfrentan y se contraponen tanto en el espacio de los discursos sociales como en el de las estrategias políticas de los diferentes interesados.
Una transformación del espacio urbano concreto no necesariamente responde a criterios formales de planificación urbana, como lo mostrará Hardoy en su texto Ciudad Legal y Ciudad Ilegal, en que se explica como las ciudades de Latinoamerica y todo el tercer mundo en general,  experimentaron sus principales transformaciones por fuera de la planificación y las lógicas formales de desarrollo, a partir de tomas de terrenos por parte de grupos de ciudadanos sin techos que se daban en los margenes de las grandes urbes.

El estudio del  desarrollo y transformaciones de la ciudad debería comprender los procesos sociales que determinan el modo en que se configura finalmente el espacio urbano; esto es, no quedarse solo en las variables que competen al Estado y a las instituciones formales relacionadas y sus intenciones,  sino que estudiar al detalle las causas de estas transformaciones efectivas y reales.  Para esto son necesarios conceptos más especificos que los del progresismo y el culturalismo.  Como dice Geddes, "No hay una ciudad del porvenir, sino tantas ciudades como casos particulares."   No basta con entender los modelos y  formas del como se desarrolla el espacio urbano, sino que es necesario pasar al contenido, a la contingencia de cada caso, además de comprender las dinámicas y dialecticas que lo determinan.    Esta investigación en particular, sin ir más lejos, trata de los cortes de recorrido y las discontinuidades que se producen en un espacio urbano determinado.  Proceso en el que participan diversos actores y grupos sociales que lo hacen un objeto de estudio complejo, cultural y político.  Un objeto en el que es importante también el periodo de tiempo que hemos escogido.  El cual está relacionado con transformaciones importantes en el orden de los procesos económicos y la propia transformación de la estructura política llevada a cabo a principios de la década de 1990 en adelante.
Esta fue una década en que convivieron la democracia o la así llamada, "transición a la democracia", con  un  modelo económico imperante impuesto durante la dictadura militar, conocido como neoliberalismo, en la misma tónica de los paradigmas que cruzan todo el escenario cientifíco, ideologico y cultural de la época, cuyos principales ejes son la globalización o mundialización (que hace de la cultura un factor determinante del devenir de la sociedad) y el paradigma cultural posmoderno.  Este proceso de transformación de la vida, también cambió los principios de la ciudad moderna:  La industria dejó de ser el eje articulador de la ciudad, (proceso llamado postfordismo), la terciarización del empleo, son algunas de las características de este proceso.
El filósofo urbanista Francoise Ascher llamó a la nueva ciudad metapolis, como superación de lo que fue la ciudad previamente.
Este autor no ve en la fragmentación o flexibilización del desarrollo urbano algo negativo, sino una posibilidad.  La sociedad, los actores sociales contituyen su propio espacio y a la vez esté los determina a ellos en su manera de  e interactuar en las diversas operaciones sociales que los individuos practican.
La ciudad que ha devenido en metapolis, es, entre otras cosas, aquella que ha confiado su desarrollo a fragmentos cada vez más localizados e independientes uno de otro; en principio a la autonomía de las municipalidades, pero también a grupos culturalmente constituidos, e incluso movimientos sociales.
Las transformaciones urbanas externas a la institucionalidad y la planificación centralizada, no devendrían necesariamente en caos y desorganización, sino en la profundización de las eficiencias racionales para solucionar problemas, por parte de agentes cada vez más cercanos y directamente afectados por estas contingencias urbanas.
Hardoy observó el problema del desarrollo urbano desregulado, imperfecto e injusto, en términos sociales,  pues en la época que analizó, los países del tercer mundo, especialmente America latina, se caracterizaban porque la mayoría de sus gobiernos eran más bien dictaduras incapaces de solucionar de manera eficientes las serias problemáticas sociales.  Hardoy veía necesario que nuevos gobiernos, con vocación autenticamente democrática fueran los que impulsaran  la profundización de la participación social en el desarrollo y transformación urbana.



Hardoy da cuenta de que uno de los principales problemas del urbanismo  en Latinoamerica  ha sido la desigualdad social traducida en segregación socioespacial del territorio, la cual mantiene a amplios grupos de escasos recursos, separados de beneficios sociales fundamentales para poder progresar económicamente , lo que a su vez  disminuye  más la posibilidad de acortar las brechas sociales.
Sabatini y Brain los sociólogos urbanistas chilenos analizan este fenomeno en Santiago de Chile y concluyen que la segregación social no es un fenomeno de naturaleza objetiva ni "monocausal".  Esto quiere decir que aunque hay determinantes económicas en la configuración del territorio urbano, no son las únicas y estas tampoco son de orden objetivo o estructural, pues están siempre ligadas a políticas concretas,   determinadas en algún momento por el Estado o las instituciones relacionadas, como lo fue en su momento la liberación del mercado de suelo, en concomitancia con una serie de políticas privatizadoras, en desmedro de lo publico, durante la dictadura militar.
Según estos autores la liberación del mercado de suelo ha hecho que, a pesar del desarrollo localizado de las comunas y la promesa de mayores autonomías ciudadanas, el desarrollo vuelva a quedar atrapado en el antiguo modo "centro-periferia".  Esto quiere decir que los centros, económica y comercialmente establecidos en cada comuna  o sector, determinan el precio del suelo, o sea mientras más cerca del centro, aumentan los precios del terreno, lo cual produce una expulsión hacia la periferia de los sectores menos acomodados dela sociedad, alejándolos aún más de los beneficios sociales.
Erica Aura analiza este fenómeno como puesta en cuestión del modelo "metapolís" de Ascher o "ciudades redes" de Castells, pues no se cumplirían, en el fenómeno Latino Americano, las promesas de mayor democratización, ni mayor autonomía territorial por parte de los ciudadanos, sino que se reeditaría una versión más localizada del viejo modelo Centro-periferia, con toda su potencia segregadora.  El espacio urbano seguirá organizándose con criterios principalmente economisistas.
Ahora bien, para Sabatini y Brain, la segregación no es un problema sin solución.  La configuración urbana no es un reflejo de estructuras económicas previamente dadas, sino que dependen en buena medida de determinaciones subjetivas; culturales y políticas.
La dimensión política apunta a las lógicas internas del marco de los urbanistas, planificadores o las propias autoridades, que entienden y clasifican la segregación como un problema natural, intrínseco al desarrollo urbano y a la orientación de desarrollo por chorreo.
Para estos autores una planificación adecuada orientada a controlar la segregación socioespacial,  podría aliviar males tales como la delincuencia, el consumo y trafico de drogas, etc., esto al propiciar una mayor integración social a través de la configuración del espacio urbano.
Por otro lado es posible comprender la segregación en un sentido sociocultural, esto es, determinada por la propia subjetividad social.
El que grupos sociales que comparten ciertas características culturales, busquen agruparse en ciertos sectores y territorios es un fenómeno común en las urbes modernas.  Barrios formados por etnias, religiones, modos de vida, oficios, etc.  Los individuos en la medida de sus posibilidades tienden a buscar estar cerca de otros a los cuales consideran similares, se podría decir que se busca  una identificación a un nivel cultural con el territorio en el cual se reside.  Esta tendencia podría, en cierta medida erosionar el desarrollo social y la integración a un proyectos ciudad o país determinado.  Pero el problema se agudiza cuando un proceso como la globalización de la cultura complejiza y reclasifica  sectores de la sociedad.  De Mattos, autor urbanista uruguayo radicado en Chile, denomina a este proceso, polarización o dualización  de la sociedad en el espacio urbano.  El fenómeno consiste en que las ciudades que se ven integradas a la globalización, paulatinamente van también experimentando una división cada vez más acentuada, tanto de la cultura como del espacio urbano.  Ciertos grupos van integrándose y asimilando los flujos de información que trae consigo el proceso globalizador mientras otros van quedando a la deriva y marginados de los nuevos proyectos de está nueva y de lo que en general, la ciudad, ahora, pretende ser.