Una ciudad es, desde luego, un producto, un objeto, pero ¿de qué índole? Ciertamente no es, solo, el resultado de una praxis social. La ciudad es un ámbito donde se advierte a lo o humano pues involucra una praxis que configura sentido, que ordena, que asimila, reparte a los hombres dentro de la ciudad concreta, es decir, dentro de un orden, que es la metonimia de una ciudad infinita, la cultura. (Juan Samuel Lopez Muñoz.)
martes, 21 de agosto de 2012
Fragmento de "La globalización imaginaria."
La desintegración y la desigualdad, o sea la dualización entre ciudad global y ciudad local marginada e insegura, son el principal obstáculo para que muchas ciudades se reubiquen en esta nueva etapa de desarrollo. Señalan Borja y Castells que un alto riesgo de la globalización es que se haga solo para una élite: "Se vende solo una parte de la ciudad, se esconde y se abandona al resto" (Borja y Castells 1997: 185). Varias ciudades de Estados Unidos experimentaron este problema de inseguridad que en años pasados afectaron a su imagen a la vez con políticas especificas de reordenamiento intenso (no siempre democrático) y mediante el desarrollo de ofertas artísticas y culturales que configuran espacios urbanos de alto atractivo. En las megapolis de Asia y América Latina las crisis económicas y el adelgazamiento de los Estados han reducido la posibilidad de mejorar los servicios y la seguridad, movilizar nuevos recursos económicos con vista a renovar y expandir su vida urbana y su proyección externa. Aumenta el desempleo, especialmente en las nuevas generaciones.
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