La teoría del Italiano Gramci, parte desde la base
de que cada individuo se encuentra determinado en su accionar por estructuras previamente
dadas, desarrolladas a lo largo de la historia, estas estructuras se
manifiestan en la institución del Estado y
las clases dominantes. Cada
individuo nacido en la sociedad es deudor de estas estructuras de poder.
El Estado moderno en Gramsci
no cumple un papel acotado a la violencia y la coacción fisica sobre los
gobernados o la amenaza constate de represión.
También tiene la participación principal en la reproducción del sistema,
sanjando conflictos de interés entre los individuos, proveyendo a los servicios
basicos, como salud y protección y entregando a los niños educación formal, que
les permita aprender los principios y la instrucción básica que le permitan desrrollarse dentro de
la sociedad. Para el autor italiano, en
el Estado capitalista se prioriza la reproducción del capital por sobre la
reproducción de la vida.
En la reproducción se juega el futuro de un tipo de la hegemonía de una clase por sobre otra, por eso es tan importante que el Estado cumpla bien su papel educador sobre la sociedad. Este consiste en hacer de los valores e intereses que conciernen a la clase dominante los del resto de las clases y de toda la sociedad. Una clase o un grupo determinado abandona voluntariamente sus intereses inmediatos y asume voluntariamente los intereses y la identidad de la clase dominante. En el caso de esta investigación es relevante, la tesis de que se infiere en algunos textos acerca del abandono de la dimensión política del territorio, o sea, la indiferencia de los vecinos hacia las problemas de su barrio o comuna. ¿A quién le conviene esta despolitización del territorio?
Ernesto Laclau, investigador del pensamiento de Gramsci, sostiene que en el concepto de hegemonía no hay implícito una supuesta falsa conciencia, como si hubiese una verdad dada y trascendental la cual debe ser debelada, sino lo que se llamaría una guerra de posición. Acá, aclara, que no se trata de militarizar la teoría, sino más bien de desmilitarizar la guerra. Una guerra permanente en el campo de la cultura, la política, etc., por movilizar la eje de la reproducción social, desde la reproducción del capital, hacia la reproducción de la vida, por ejemplo.
Finalmente el campo de lucha es la historia en si misma, Laclau le llama el "historisismo total". La base de toda conformación es la historia, todas los campos del desarrollo, la economía, la ciencia, la cultura, la política o el urbanismo están sometidas en ultima instancia a la historia particular que las precede. De esta forma, cada sociedad o cultura tiene sus propias particularidades y devenires. No existe una teleología, un mundo ideal particular para toda la humanidad. Solo hay contingencia, dice Laclau, no hay leyes que predeterminen o permitan predecir los acontecimientos sociales. En este sentido la "guerra de posiciones" es pura praxis que pretende generar solidaridades a partir de entre grupos sociales para generar un bloque historico, cultural y político que se oponga a la cultura dominante.
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